ÉTica

CLEI 4- 2010.DERECHOS HUMANOS, primera, segunda, tercera y cuarta generación.

Refuerzos, aquí estan todos los periodos y las clases, busque lo que necesite.

Semanas del 9 al 20 de agosto.

En clase leimos el texto: Las cicatrices de El Aro,  por Javier Arboleda García e hicimos varios trabajos.

Sí usted falto a clase en estas semanas debe leer el texto, que esta a continuación y hacer los siguiente trabajo: haga una maqueta en la que reconstruya todo lo sucedido en relación con la masacre del Aro.

Las cicatrices de El Aro

Por Javier Arboleda García

“Si lo quiere tanto; entonces, duerma con él”, le gritó el hombre a Rosa María Posada y la empujó encima de su marido, quien yacía tirado sobre la yerba húmeda, recién asesinado. Ella abrazó a Marco Aurelio, intentando taparlo, para que sus dos hijos no vieran su cuerpo destrozado, los ojos afuera, el pecho rajado, la piel levantada. Marco Aurelio Areiza, su esposo, de 64 años, había sido un hombre bueno, dueño de las únicas dos tiendas de abarrotes de El Aro, un pueblo de 60 casas de paredes de bahareque mapeadas por la cal y el tiempo, tejas de zinc y puertas de colores, en el área rural de Ituango, un municipio al norte de Antioquia. Areiza había sido de sus primeros habitantes; llegó en 1967, dos años después del obispo que lo fundó.

A Marco Aurelio lo mataron un domingo 26 de octubre de 1997, a una cuadra de la plaza de ese caserío de páramo, frío y nublado, con una calle larga empedrada que empataba con la iglesia, a donde sólo se podía llegar después de siete horas de camino de mula, cuesta arriba por una montaña quebrada de arroyos de aguas limpias. Su cadáver quedó al borde del cementerio, que junto con una escuela, cuatro plantas eléctricas, una cabina telefónica, dos cantinas, y la dos tiendas de Marco Aurelio, formaban todo el equipamento urbano.
No fue el primer caído, ni tampoco el último. La masacre, planeada varios días antes, lejos de allí, había empezado tres días antes, y duró cuatro días más. La cometieron 150 hombres de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu), también conocidos en la región como los ‘mochacabezas’.
Con todo la parsimonia del caso, como a sabiendas de que nada les impediría su calculada carnicería, cazaron, torturaron y vejaron a sus 17 víctimas, quemaron 42 de las 60 viviendas, se robaron 1.200 reses y forzaron a 702 habitantes a salir huyendo para salvar la vida.
Por la fría sevicia de los verdugos que sometieron y humillaron a la población, y por la absoluta desprotección en la que la dejó la fuerza pública que en siete días nunca acudió en su ayuda, la masacre de El Aro queda en la memoria de los colombianos como una de las más crueles. Aun así, hoy, once años después sigue en gran parte impune.

Hubo tres sentencias, proferidas en un solo fallo del 22 de abril de 2002, por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Antioquia: contra Carlos Castaño Gil y Salvatore Mancuso Gómez, condenados a 40 años de prisión, como determinadores del homicidio agravado, desplazamiento forzado, y del hurto calificado y agravado en esos parajes montañosos de Ituango.
Carlos Castaño no cumplió la condena pues fue asesinado en abril de 2004. Y a Salvatore Mancuso, el gobierno colombiano lo extraditó en mayo de 2008 para que fuera juzgado primero por el delito de exportación de cocaína a Estados Unidos. La otra condena, a 33 años y cuatro meses de prisión, recayó sobre Francisco Enrique Villalba Hernández, conocido en las filas de las Accu como Cristian Barreto quien, movido por sus culpas, se entregó a la Fiscalía casi cuatro meses después de la masacre.
La justicia sólo abrió investigación penal a dos militares: al teniente del Ejército Everardo Bolaños Galindo, detenido hasta hace algunos meses en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita (Boyacá), y al cabo primero Germán Alzate Cardona, conocido como ‘Rambo’, quien está prófugo. A ambos, la Procuraduría General los destituyó y sancionó disciplinariamente por haber “colaborado y facilitado”, con conocimiento de causa, la incursión paramilitar.

El 10 de agosto de 2001 la Procuraduría archivó la investigación disciplinaria contra el general Carlos Alberto Ospina Ovalle, comandante de la IV Brigada para la época, y luego hizo lo mismo en el proceso al que estaba vinculado el teniente coronel Germán Morantes Hernández, ex comandante del Batallón Girardot, con jurisdicción en el norte de Antioquia.

El primero de julio de 2006 la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la OEA, condenó al Estado colombiano a pagar una indemnización cercana a 3.400 millones de pesos a favor de 123 familiares de las víctimas de El Aro. Le ordenó que les rindiera un homenaje público y le pidió que persiguiera a quienes tuvieron responsabilidad en los hechos y hoy siguen libres.

Para la CIDH, quedó demostrada la responsabilidad del Estado, por acción y omisión, en especial, en la violación “a los derechos a la vida, la integridad personal, la libertad, la propiedad privada y la circulación y residencia”.

El buen vecino está muerto

Liliana Amparo Areiza, de 31 años, una de las hijas del primer matrimonio del tendero Marco Aurelio, les dijo después a los investigadores de la Fiscalía que ella supo que los paramilitares iban para El Aro con malas intenciones, y desde Yarumal, donde vivía, lo llamó a advertirle. Pero él estaba confiado de que nada le pasaría.

“No voy a huir como un delincuente; todo lo he conseguido honradamente y trabajando”, dijo Liliana que le respondió su papá.

Antes de meterle cuchillo a Marco, los paramilitares obligaron a Rosa María, su mujer, a matar una res, prepararla y servírselas. Ella intentó convencerlos de su inocencia. Les rogó que se apiadaran de sus hijos, que lo escucharan antes. “Marco Aurelio nunca les negó que le vendía comida a la guerrilla –contó luego Rosa— pero les explicó que siempre fue bajo presión y amenazas”. Si mataron al buen tendero, qué no le esperaba a la gente de El Aro.

En realidad no importaba si Marco era culpable o no. Su delito, y el de sus demás coterráneos, era vivir en un descanso de una falda del Nudo de Paramillo, un macizo de montaña, por donde los frentes 5,18 y 36 de las Farc, transitaban a sus anchas. Desde mediados de 1996, cuando se estaba gestando su proyecto de organización nacional que luego se conoció como Autodefensas Unidas de Colombia, los paramilitares juraron sacar a la guerrilla de sus madrigueras, una de esas era precisamente el Nudo de Paramillo. Dominar el Nudo era tener un tránsito libre entre cinco departamentos y un conducto entre dos mares. No era sólo un objetivo contrainsurgente, también codiciaban los terrenos alejados para la siembra de coca y el corredor estratégico para sacar la cocaína y entrar las armas. El Aro era la puerta de entrada.

El mismo Carlos Castaño, quien luego se erigió como jefe visible de las Auc, lo reconoció públicamente, días después de la masacre: “Hace parte de nuestra estrategia. O la guerrilla sale de sus santuarios o vamos a entrar. Iremos al Nudo de Paramillo y a Tadó, donde hay reductos fuertes de la guerrilla. Si el Ejército no es capaz de entrar y acabar con esas repúblicas independientes; yo sí, y se los voy a demostrar.”
El expediente judicial, revela que la masacre se planificó días antes en una finca cerca de La Caucana, corregimiento de Tarazá, en el Bajo Cauca antioqueño, un bastión de las autodefensas. Varios testigos y el arrepentido Villalba Hernández dijeron que allí estuvieron Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, junto a varios militares, estudiando cada detalle de lo que sería el recorrido de muerte.
¿Quiénes eran los militares? La justicia todavía no lo dilucida. Villalba, el contrito paramilitar, pareció recordar los detalles sólo hasta diez años después. Dijo en 2007 que habían participado en la planeación de la masacre los altos mandos de la IV Brigada del Ejército. Y también dijo, sin pruebas y con algunas contradicciones, que en la misma hacienda estuvo el entonces gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez, “condecorándonos por el éxito de la operación”.

Antes de que ningún medio de comunicación publicara la versión de Villalba precisamente por lo dudosa, el presidente Álvaro Uribe salió a desmentirla: “Ese bandido dice que hasta agradecí a los paramilitares por esa masacre, porque liberaron a seis secuestrados, entre ellos a un primo mío y que Santiago, mi hermano, prestó 20 paramilitares para ese crimen“,

Ningún testimonio respalda, hasta ahora, lo dicho por Villalba con respecto al Presidente. Pero muchos sí dan cuenta de la reunión de planeación en finca de la que originalmente habló Villalba, y de la presencia allí de los jefes paras y de algunos militares.

Empieza la procesión
Después del plan trazado en la Caucana, empezó la ejecución. Los 150 hombres de las Accu empezaron su recorrido de la muerte en Puerto Valdivia, un caserío en la Troncal de Occidente, a orillas del río Cauca. El miércoles 22 los paramilitares, vestidos con trajes de fatiga y con fusiles AK-47 y Galil; subametralladoras y radios de comunicación, hicieron la primera estación: una finca de la vereda Puquí, al pie del río.
“Preguntaron por la guerrilla, pero nadie dijo nada, hasta que un jefe separó del grupo al propietario, Omar de Jesús Ortiz Carmona (30 años) y a uno de sus trabajadores, Fabio Antonio Zuleta Zabala (54 años)”, narró un testigo, que los vio conversar un rato “hasta que la cosa se puso maluca”.
“¿Qué hago con ellos?”, preguntó un subalterno. “Haga lo que quiera”, respondió el jefe. “No, mentira, mate esos perros…” Las necropsias practicadas después a los cadáveres revelaron que ambos sufrieron estallido del cráneo debido al impacto de los proyectiles de fusil.
Ese mismo día, otro grupo de unos 30 paramilitares llegó a la finca La Planta, de la vereda Remolino. Allí, mató al anciano Arnulfo Sánchez Álvarez, de 68 años. Pocos vieron qué pasó, pero Medicina Legal determinó que su muerte obedeció a “una lesión del tallo cerebral”, producto de un impacto de arma de largo alcance.
El jueves 23 de octubre, a las 6:30 de la mañana, las autodefensas entraron a una pequeña tienda de abarrotes, en la vereda Puerto Escondido, donde empieza la cuesta hacia El Aro.

Martha Cecilia, de 18 años contó que ella vio cuando llegaron uniformados y hablaron con su esposo, Omar Iván Gutiérrez, de 32 años. No la dejaron acompañarlo, sino que la obligaron a permanecer dentro de un cuarto con sus dos pequeñas hijas y unos familiares que estaban de visita. Luego vio que las explicaciones de Omar Iván enfurecían cada vez más a quien lo entrevistaba. Ella apretaba a sus hijas, sobre todo a la más chiquita de apenas 7 meses.

Como a las ocho sintió que alguien preparó el fusil y luego escuchó cuatro disparos. Lo dejaron tirado en el piso. “Lo que no se llevaron, lo dañaron, dizque porque era para la guerrilla” dijo después a los investigadores.

Camino al infierno
“A mi esposo también lo torturaron”, les dijo a los investigadores del CTI, María Esther, la compañera de José Darío Martínez, muerto en iguales circunstancias junto a Olquín Fail Díaz, de 26 años, y Otoniel de Jesús Tejada Jaramillo, de 40.

A los tres los retuvieron algunos momentos en la finca de Olquín Fail, en la vereda Organí. Ante el temor por las armas que les apuntaban, uno de ellos dijo, contradiciendo a los demás, que la guerrilla sí había pasado por allí, pero hacía ya varios meses. Allí les llegó la sentencia de muerte. Los disparos dispersaron a los demás campesinos.

Antes de llegar a El Aro, ese mismo 23 de octubre y luego de recorrer a pie un sendero en zig-zag por la montaña, los paramilitares entraron a la finca Mundo Nuevo. Un tiro de gracia recibió el agricultor Alberto Correa, quien les informó que no sabía nada de sus enemigos y que él veía pasar todos los días gente uniformada, como ellos.

En la retirada se encontraron con Wilmar de Jesús Restrepo Torres, un joven de 14 años. La respuesta del adolescente fue igual. Los paras lo obligaron a seguirlos hasta El Aro, pero cuando estaban a punto de entrar al pueblito, fueron emboscados por guerrilleros. Allí murió uno y uno, por cada bando.

“Al término del combate, el jefe de los paramilitares se enardeció con el muchacho porque no les dijo la verdad”. Lo mataron y dejaron su cuerpo sobre un camino de herradura, dijo Gustavo Palacio quien, para la época vivía en El Aro.
“Llevamos su cadáver en el lomo de una mula hasta Puerto Valdivia, para darle cristiana sepultura”, contó en el proceso judicial Miladis, su hermana. “Fue duro, era apenas un niño… su único pecado fue trabajar y ayudarles a sus papás…”

En el caserío
En El Aro sabía la gente que los paras venían. Y estaban más pendientes de ellos que de las elecciones para alcalde y concejo del domingo 26. Cuando los combates arreciaron en los alrededores del caserío arreció el miedo.

“Sentí disparos, gente correr de un lado para el otro… gritaban: ‘guerrilleros, malparidos, se van a morir todos’”; entonces, Gustavo se metió debajo la cama.

Las Accu llegaron a la una de la tarde del 25 de octubre de 1997, el día antes de que mataran a Marco Aurelio, el tender, y empezaron a sacar gente de las casas. “Cuando llegué ya habían matado a Guillermo Andrés (Mendoza Posso, de 21 años); Nelson de Jesús (Palacio Cárdenas, de 50), y Luis Modesto (Múnera Posada, de 60 años, este último funcionario de la Alcaldía de Ituango)”, dijo Gustavo.

“Me contaron que los sacaron de una cantina, la de Nelson de Jesús, y los arrastraron” hasta obligarlos a ponerse bocabajo frente al atrio de la iglesia. Allí, les dictaron la sentencia: ‘Vos te vas a morir por guerrillero’; ‘A vos también te damos por guerrillero hijueputa’ y, antes de disparar contra Luis Modesto, le preguntaron, con sorna, que qué hacía su hijo en las Farc.

Con las autodefensas patrullaba Gilberto Sánchez, un hombre de mediana edad, a quien apodaban ‘El Zorro’ y que meses antes habían visto en las filas insurgentes. “Pensé –recordó Gustavo- este tipo debe estar dándole dedo a todo el mundo para salvar su pellejo”.

La gente se reunió alrededor de los cadáveres. “Nos amenazaron con una lista negra y dijeron que si sabíamos algo de la guerrilla que dijéramos, que nada nos pasaría si obedecían sus órdenes”.

“El que aparezca en la lista, se muere como estos perros y, el que no, no tiene por qué preocuparse”, les anunció uno de los jefes paramilitares antes de permitir a varios lugareños enterrar a las personas asesinadas.

“Recuerdo que los metimos, a dos de ellos, en las bóvedas 32 y 33; del otro no recuerdo”, dijo Rodrigo, quien salió de El Aro el lunes siguiente.

Las pesadillas  de Villalba

“Degollé a una muchacha con un machete”, le dijo Villalba Hernández al fiscal al que le rindió la primera indagatoria, el 16 de febrero de 1998, tres días después de entregarse presionado por las pesadillas que no lo dejaban dormir y que repetían, una y otra vez, los gritos de sus víctimas. El cuerpo de la mujer jamás apareció.

El paramilitar, una de las personas que comandó la incursión, contó que era ducho en el arte de matar, desde su ingreso a las autodefensas, en el año 94, cuando lo contrataron como escolta de un jefe paramilitar de Sincelejo (Sucre), donde nació el 6 de mayo de 1972.

Adquirió la destreza en la finca El Tomate, en el Urabá antioqueño, con instructores como Carlos Mauricio García, conocido como Rodrigo Doble Cero, quien comandó el disidente y extinguido bloque Metro de las Autodefensas y quien fuera asesinado por sus antiguos compañeros el 28 de mayo de 2004 en Santa Marta.

A Villalba Hernández le enseñaron a manejar armas, pero sobre todo a matar y el entrenamiento lo cumplió con personas vivas que traían de otras regiones del departamento por sus supuestos nexos con la guerrilla. La idea era “degollarlas, quitarles un brazo o abrirlas”.

En la diligencia también confesó su participación en la masacre de Pichilín, corregimiento de Colozó (Sucre), el 4 de diciembre de 1996, cuando asesinaron a 17 personas en una incursión de las autodefensas.

Mató a los hermanos Manuel e Israel Vergara y, desde entonces, mató por encargo. Así lo hizo en noviembre de 1997 con dos labriegos de Toledo y, en diciembre de ese mismo año, con dos personas de Labores, corregimiento de Belmira (ambas localidades del Norte antioqueño), “a quienes les disparé con un revólver”.

Aparte de la condena por El Aro, Villaba Hernández recibió otra sentencia del Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Medellín, a 37 años de prisión, como coautor de un concurso de delitos, entre los que estaban los homicidios de Oscar Valderrama Cruz, Luis Alfonso Valderrama López y Alejandro Higuita Mesa.
Ellos aparecen entre las víctimas de una masacre de las autodefensas a las veredas La Balsita, Antesales, La Argelia y Buenavista, de Dabeiba, occidente antioqueño, ocurrida entre los días 22 y 30 de noviembre de 1997; es decir, casi un mes después del ataque en Ituango.

A El Aro, Villaba Hernández llegó como comandante de un grupo de 22 personas, que se encargó de la retaguardia, mientras adentro ‘Cobra’ y ‘Junior’, los dos principales jefes, ordenaban a sus hombres buscar a los supuestos guerrilleros que aparecían en la lista.

Antes de matar al tendero Marco Aurelio, le preguntaron por la guerrilla, que dónde tenía el radio, dónde escondía las armas, cómo se comunicaba con ellos. Revolcaron su tienda, dañaron todo, pero nada encontraron.

“Luego lo separaron del grupo y empezaron a insultarlo”. Gustavo vio cuando uno de los jefes se lo llevó para “el cementerio, donde lo torturaron. No quise ver el cadáver porque dijeron que quedó muy destrozado”.

Nadie acudió
Un funcionario de la Alcaldía de Ituango, quien ahora vive en Medellín y prefirió el anonimato, supo que uno de sus superiores, el secretario de Gobierno local, Alberto Calle Gallo (quien fue asesinado 11 años después de la masacre, el 14 de agosto de 2008 por un atentado con bomba en una cafetería de Ituango) se comunicó con El Aro el sábado 25, pero alguien en la otra línea le dijo que todo estaba bien, que llamara al día siguiente.
Repitió la llamada la noche del domingo, para averiguar por la jornada electoral y, antes de que le quitaran el teléfono, la recepcionista le alcanzó a informar de la muerte de cuatro personas, entre ellas las de Luis Modesto y la del tendero. “Le dijo que los paramilitares solo permitieron la votación durante dos horas, de dos a cuatro de la tarde, y que habían alcanzado a sufragar 19 personas”.
De inmediato, el funcionario pidió ayuda a la Gobernación, entonces encabezada por Uribe Vélez. Le dijeron que iban a realizar una reunión secreta el miércoles 29 de octubre para analizar la situación de El Aro. Y llamó a la base militar del corregimiento Santa Rita y luego al Batallón Girardot, donde le respondieron que debido a la escasez de tropa, toda destinada al Plan Democracia, diseñado para la vigilancia del proceso electoral, el contingente más cercano demoraría tres días en llegar a pie.
El teniente Carlos Emilio Gañán Sánchez, comandante de la Policía en Ituango, le dijo a la Fiscalía que poco pudo hacer para proteger a los habitantes de El Aro, pues tenía la orden de no enviar a ninguno de sus hombres a la zona rural, debido a la situación de orden público del momento.
Se enteró de lo sucedido por los informes de prensa y aceptó que tres o cuatro días después de las elecciones vio que un helicóptero artillado había sobrevolado la zona.
Mientras las autoridades se tomaban su tiempo para decidir qué hacer frente a los llamados de auxilio para que alguien corriera a socorrer a los pobladores del caserío, en El Aro los paramilitares seguían matando a gusto a los civiles, y combatiendo a la guerrilla en las afueras del pueblo.

Impotente ante la toma de su pueblo, el sacerdote Héctor Gallego repetía una y otra vez por un parlante que la gente de El Aro era gente de bien, humildes campesinos y que lejos estaban de tener algún vínculo con la guerrilla.

“El lunes hubo otro combate, por lo menos eso era lo que se escuchaba”, dijo Teresa quien se decidió por fin a regresar a su casa, luego de dos días de permanecer a la intemperie. “Entré de un empujón a mi niña que me decía desesperada que un helicóptero blanco volaba bajito”. Ella no lo vio, pero el ruido de las aspas y de los fusiles casi la ensordece.

Ese día, entre vigilia y rumores, la tensión crecía. Contaron que varios paramilitares tenían encerrada y torturaban en el salón anexo a la casa cural a Elvia Rosa Areiza Barrera, de unos 30 años, que le ayudaba al párroco en los quehaceres domésticos. Gustavo supo que la violaron, la ultrajaron y vio cuando la sacaron arrastrada por la calle. “La mataron y la dejaron tirada cerca del matadero”, donde días después sólo recogieron algunos huesos que dejaron los chulos.

Rosa Elvia no aparece registrada en el proceso judicial, porque su muerte no pudo comprobarse oficialmente, pero sí está entre las víctimas de la sentencia de la CIDH. “Estaba casada con Eligio Pérez Aguirre, con quien tenía cinco hijos: Ligia Lucía, Eligio de Jesús, Omar Daniel, Yamilse Eunice y Julio Eliver, todos de apellido Pérez Areiza. Sus padres eran Gabriel Ángel Areiza y Mercedes Rosa Barrera. Su familia se desplazó a otras ciudades por motivo de los hechos y regresaron tres años después a la región”, dice el fallo.
Comienza el éxodo

El lunes 27, los paramilitares dejaron salir a los primeros desplazados, pero de manera selectiva. Así lo hicieron durante martes y miércoles, tiempo que les sirvió para saquear las casas y dañar todo lo que encontraban.

El miércoles 29, los combates se alejaron. Fue entonces cuando, ante el asombro de los campesinos, un helicóptero negro artillado de los que usa la fuerza pública -según consta en el proceso judicial que compiló varios testimonios en ese sentido- aterrizó en El Aro, entregó munición a los paramilitares y sacó a un combatiente herido.

El jueves 30, reinaba la confusión y el pánico. Ninguna autoridad aparecía. Una mujer acusó a Dora Luz Areiza Barrera, de 21 años, de ser guerrillera. La apresaron de inmediato y le dijeron que su vida dependía de la información que les suministrara. “Se la llevaron para que les mostrara el campamento”, pero Gustavo no la vio regresar, “lo único que sabemos es que la encontraron después, como a dos horas del pueblo”.
Lo que apareció de su cuerpo, de la cintura para abajo, fue enterrado sin la presencia de autoridad alguna, hecho que, en parte, impidió también que fuera reconocida su muerte en los expedientes.
Para entonces, ya los paramilitares habían podido juntar 1.200 reses robadas de todas las fincas vecinas. Los primeros desplazados habían llegado a Puerto Valdivia, donde tuvieron otro inconveniente con algunos soldados que los obligaron a devolverse con el argumento de que pronto llegarían a El Aro a brindar seguridad.

Las autodefensas amenazaron de muerte a 17 campesinos y los obligaron a arrear el ganado hasta varias fincas del Bajo Cauca. Los mandaron delante de las reses, pues pensaban que el territorio estaba minado.

“Antes de irse y dejar ir a los demás, le prendieron candela a todo y, el resto, los colombianos lo vieron por la prensa y la televisión…”, recordó Teresa.

El ganado pasó por varias veredas y por la Troncal de Occidente pese a que, para la fecha, el Ejército y la Policía estaban enterados de lo sucedido.

Tres de las personas consultadas para este trabajo periodístico dijeron que nunca volvieron a ver sus vacas, a pesar de que tocaron muchas puertas y de las promesas de que se las devolverían una vez demostraran su propiedad.

“Miembros del Ejército tenían conocimiento del hurto y traslado del ganado e, incluso, impusieron un toque de queda a la población (Puerto Valdivia), cerrando los negocios comerciales nocturnos”… para evacuar las reses, por plena vía pública y sin testigos, de las cuales también se lucraron algunos, “pues dispusieron de unos semovientes para su consumo interno”, dijo el informe de la CIDH.

De acuerdo con la Comisión y el fallo judicial, el teniente Bolaños, con informaciones falsas suministradas a funcionarios de la Gobernación sobre el origen y el destino del ganado, habría facilitado el tránsito.

“El ganado provenía de fincas entre Puerto Valdivia y El Aro, las cuales quedaron sin ningún animal… Fue montado en camiones y trasladado a Caucasia”, dictaminó la CIDH. Villaba Hernández dijo que el destino final fue un predio de Salvatore Mancuso, ubicado entre Montería y Tierralta (Córdoba).

El ping pong

Lo que pasó después fue un debate mediático sobre las responsabilidades. Alterado, Carlos Castaño llamó a los medios de comunicación, negó las torturas y, frente a los homicidios, dijo que las personas muertas eran “guerrilleros vestidos de civiles”.

“Que se exhumen los cadáveres y, si alguno presenta señales de tortura, me comprometo personalmente, a poner a disposición de las autoridades a dos de los comandantes que supuestamente entraron en esa zona”, le dijo al diario El Colombiano.

Nunca lo hizo pero reconoció que Ituango y, en especial, el Nudo eran un objetivo de las Accu. Una investigación de la Fiscalía determinó que la idea de llegar a la región empezó a cristalizarse el 11 de junio de 1996, en una finca del norte antioqueño, donde comerciantes y ganaderos, víctimas de las continuas extorsiones y amenazas de las Farc, ofrecieron 300 millones de pesos a las autodefensas como sostenimiento de su tropa para que frenaran a las Farc.

Técnicos del CTI documentaron que los paras, traídos de Urabá, se ubicaron en siete apartamentos de la zona urbana de Ituango y montaron tres campamentos en las veredas Los Galgos, Buenavista y Chambas.

El valiente abogado y concejal de Ituango, Jesús María Valle Jaramill, denunció lo sucedido a todo pulmón; dijo que los paramilitares habían asesinado a 120 personas en su municipio y que habían contado con la tolerancia de las autoridades y mandos militares de la región.

Dijo que debido al accionar paramilitar y su aparente connivencia con la fuerza pública ocurrieron masacres como las de El Aro y La Granja (el 11 de julio de 1996, cuando murieron cinco personas).
A raíz de esas afirmaciones, el comandante de la IV Brigada, general Ospina Ovalle, lo denunció por injuria y calumnia, pero el entonces presidente del Comité de Derechos Humanos de Antioquia se sostuvo en sus aseveraciones.

“Los grupos paramilitares no podían cometer tantas tropelías, asesinar a tantas personas y sembrar el terror en mi pueblo si no fuese por el comportamiento connivente del Ejército y la Policía”, insistió.

Sicarios de la banda La Terraza, una organización criminal al servicio del narcotráfico y que le hacía algunos encargos a las autodefensas y, en especial, a Carlos Castaño, mataron a Valle en su oficina del centro de Medellín, la tarde del 27 de febrero de 1998.
Epílogo

Once años después muchos han regresado a sus casas en El Aro. Ahora tienen luz eléctrica. El Estado pagó la indemnización ordenada por la CIDH, pero la gente del caserío sigue a la espera del acto de desagravio y del monumento en honor a las víctimas.

“Pocas cosas han cambiado; es más, todo parece igual, porque inclusive la guerrilla volvió y la coca sigue siendo el sustento de muchos”, dijo Teresa que nunca volvió su pueblo. “La plata que me dieron no alcanza a cubrir el dolor ni la ausencia”.
Rosa María, la mujer del buen tendero Marco Aurelio, también sigue en duelo once años después. No sabe dónde están los verdugos de su marido. De él, sólo queda una tumba raída.

Semanas del 19 de julio a el 6 de agosto: Yo acuso.

Lo que vimos en clase fue la biografías de Héctor Abad Gómez y de Jésus Maria Valle; a este último lo relacionamos con la Corte Interamenricana de Derechos Humanos y observamos con varios ejemplos como Colombia ha sido condenada en varias oportunidades por violaciones a Derechos Humanos.

En clase se hizo un trabajo con el texto “Yo acuso”.

El refuerzo de la clase es el siguiente:

Lea el texto Yo acuso, las biografías de Héctor Abad Gómez y Jesús Maria valle y el texto sobre la Corte Interamericana de Derechos Humanos y en base a esto haga una cartelera; recuerde que las carteleras llevan un texto y una imagen; si tiene errores deberá repetirla.

Yo acuso

Yo acuso ante el Sr. Presidente de la República y sus Ministros de Guerra y Justicia y ante el Sr. Procurador General de la Nación, a los ‘interrogadores’ del Batallón Bomboná de la ciudad de Medellín, de estar aplicando torturas físicas y psicológicas a los detenidos por la IV Brigada.

Yo los acuso de colocarlos en medio de un cuarto, vendados y atados, de pie, por días y noches enteras, sometidos a vejámenes físicos y psicológicos de la más refinada crueldad, sin dejarlos siquiera sentarse en el suelo por un momento, sin dejarlos dormir, golpeándolos con pies y manos en distintos lugares del cuerpo, insultándolos, dejándolos oír los gritos de los demás detenidos en los cuartos vecinos, destapándoles los ojos solamente para que vean cómo simulan violar a sus esposas, como introducen balas en un revólver y sacan a los detenidos a dar un paseo por los alrededores de la ciudad, amenazándolos de muerte si no confiesan y delatan a sus presuntos ‘cómplices’; contándoles mentiras sobre pretendidas ‘confesiones’ en relación con el torturado, colocándolos en posición de rodillas y haciéndolos abrir las piernas hasta los límites físicos más extremos posibles, causantes de intensísimos dolores, agravados por parárseles encima para continuar así el continuo, extenuante, intenso ‘interrogatorio’; dejándoles las ventanas abiertas, en camisa, en altas horas de la madrugada, para que tiemblen de frío; permitiendo que sus miembros inferiores se edematicen por la forzada posición de pié y por la obligada quietud, hasta hacer inaguantables los calambres, los dolores, el desespero físico y mental, que ha llevado a algunos a lanzarse por las ventanas, a cortarse las venas de la muñeca con pedazos de vidrio, a gritar y a llorar como niños o locos, a contar historias imaginarias y fantásticas, con tal de descansar un poco de los refinados martirios que les imponen.

Yo acuso a los interrogadores del Batallón Bomboná de Medellín, de ser despiadados torturadores sin alma y sin compasión por el ser humano, de ser entrenados psicópatas, de ser criminales a sueldo oficial, pagados por los colombianos para reducir a los detenidos políticos, sindicales y gremiales de todas las categorías, a condiciones incompatibles con la dignidad humana, causantes de toda clase de traumas, muchas veces irreductibles, que dejan graves secuelas de por vida.

Yo denuncio formal y públicamente estos procedimientos de los llamados ‘mandos medios’, de violar sistemáticamente los derechos humanos de centenares de nuestros compatriotas.

Y acuso a los altos mandos del ejército y de la nación que lean este artículo, de criminal complicidad, si no detienen de inmediato esta situación que hiere los sentimientos más elementales de solidaridad humana de los colombianos no afectados por la vesania o por el fanatismo.

Agosto 4 de 1979  Héctor Abad Gómez

Biografía. Héctor Abad Gómez.


Facilitada por la Fundación Héctor Abad Gómez.

Jericó (Antioquia), 1921. Investigador en ciencias de la salud, defensor de los derechos humanos, político, escritor y ensayista. Se graduó de médico en la Universidad de Antioquia, en 1947, y obtuvo en 1948 el máster en Salud Pública de la Universidad de Minnesota.

Fue secretario de Salud Pública de Antioquia, médico oficial de la Oficina Sanitaria Panamericana en Washington (1950), asesor de la Organización Mundial de la Salud para Perú, México, Cuba, Haití y República Dominicana (1954-1956) y de los Ministerios de Salud de Indonesia y Filipinas; diputado a la Asamblea de Antioquia, representante a la Cámara, profesor honorario de la Universidad de Antioquia y cofundador del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos, donde llegó a ser vicepresidente nacional y presidente de la regional Antioquia.

Realizó en Colombia importantes proyectos de salud como: el año rural obligatorio para médicos recién graduados, las promotoras rurales de salud, la fundación de la Escuela Nacional de Salud Pública que lleva su nombre y la primera campaña de vacunación antipoliomielítica (con virus vivos) masiva a nivel mundial. Esa vacunación fue un éxito y sus resultados se publicaron en las más prestigiosas revistas de medicina.

Defendió la universidad como espacio para la ciencia y el goce del conocimiento. Luchó para que los recursos económicos no se desviaran hacia la guerra y el gasto militar, y se invirtieran en agua potable para la inmensa mayoría.

Además de sus actividades académicas, docentes e investigativas, al doctor Abad Gómez se le identificó en Colombia como defensor de los derechos humanos en un país cuya historia política reciente es azarosa, denunció, con madurez de juicio y en plena guerra cruda, a finales de los años ochenta, las desapariciones y maltratos de los que fueron objeto muchos de sus contemporáneos.

Fue el gran abanderado del caso de Luis Fernando Lalinde, quien fue detenido, torturado y desaparecido por el ejército colombiano. Abad Gómez hizo la denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA y entregó un reporte del caso a miembros de Amnistía Internacional en una visita a Medellín el 20 de mayo de 1987. Después de años de lucha el 16 de septiembre de 1988 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado Colombiano por el “arresto y posterior muerte” de Luis Fernando Lalinde Lalinde. Este caso sienta un precedente porque fue la primera vez que la OEA condena al Estado colombiano por la violación de los derechos humanos.

Las principales publicaciones de Héctor Abad Gómez son Una visión del mundo, Teoría y Práctica de la salud pública y Manual de tolerancia, además de las columnas publicadas en periódicos y revistas del país, donde con argumentaciones brillantes sobre diferentes temas, llamó a la sensatez, la democracia y la convivencia pacífica; en un artículo suyo, publicado póstumamente, expresó: “Sólo una emboscada siniestra podrá silenciarnos”.

Se consideraba un joven de 66 años cuando, en su época de mayor vitalidad, cayó abatido por las balas de un sicario, el 25 de agosto de 1987.

Frases

“Sueño con un mundo menos estúpido e injusto que el actual; con una Colombia mejor organizada para satisfacer las prioridades reales de todas sus gentes: el pleno empleo, la vivienda adecuada, el transporte, la educación, la salud, la recreación, y para conseguir todo esto, un mejor reparto de las riquezas, los ingresos y los servicios”. Manual de Tolerancia

“No hay valor superior al amor. Entregarse, darse, sacrificarse, consumirse, por aquellos ideales que se aman. No sacrificarse, ni darse, ni entregarse a las meras cosas. Dedicar las energías el entusiasmo y el cariño a las personas. He aquí el mayor valor que puede adquirir el ser humano. Un valor que lo acerca al concepto que tenemos de lo divino.”  Cartas desde Asia

“Debemos ser cuidadosos al analizar las acciones sociales que debemos emprender. Pero si utilizamos la ética, la razón, y la experiencia, llegaremos a resultados prácticos razonables y buenos; aceptables para la mayoría de los seres humanos. En ésto podemos evitar los absurdos, como el creer que las enfermedades y las muertes, las catástrofes y las guerras son buenas, porque producen limitación de la población”. Manual de Tolerancia

“Si toleramos todo, no podemos ser consistentes en nada y no habría forma de conservar una personalidad o una sociedad sin tener convicciones firmes sobre algunas cosas. Pero una cosa es la firmeza ideológica y otra cosa el fanatismo. Así como una cosa es tolerancia y otra amorfismo ideológico, desintegrador de individuos y sociedades” Cartas desde Asia

Jesús Maria Valle Jaramillo

¿Qué fue lo que dijo Jesús María Valle?

- El defensor de derechos humanos Jesús María Valle fue asesinado hace nueve años en Antioquia. El periodista Mauricio Builes cuenta quién era y en qué consistían las denuncias que hoy cobran vigencia.

La noticia había dado la vuelta a todo el país: asesinaron al máximo defensor de los derechos humanos en Antioquia. Jesús María Valle Jaramillo fue baleado en su oficina en el cuarto piso del Edificio Colón, en el centro de Medellín. Fue un viernes en la tarde. El 27 de febrero de 1998. Defender los derechos humanos se había convertido una profesión de alto riesgo en Colombia. Jesús María era la víctima número 14 de la última década.

La misma semana de su muerte, había rendido versión libre en el proceso por injuria y calumnia que en su contra iniciaron miembros del Ejército por sus denuncias sobre la colaboración de militares de la IV Brigada en las masacres de El Aro y La Granja, en Ituango, donde él nació en 1944. Estos dos casos se le convirtieron en una obsesión no sólo por los detalles escabrosos de la forma cómo masacraron a campesinos que eran a su vez sus vecinos y amigos, sino porque había suficientes evidencias para demostrar la complicidad entre los paramilitares y el Ejército.

Jesús María Valle alertó a diversas autoridades municipales y departamentales sobre la necesidad de que se adoptaran medidas para proteger a la población civil de Ituango. Estas denuncias no sólo fueron conocidas gracias a los medios de comunicación sino que fueron escuchadas, a viva voz, por el comandante de la IV Brigada, Carlos Alberto Ospina, y el gobernador Antioquia de la época, Álvaro Uribe Vélez.

El 11 de julio de 1996, en una entrevista para el periódico El Colombiano, Valle dijo: “Desde el año pasado le pedí al gobernador (…) y al comandante de la IV Brigada (…) que protegiera la población civil de mi pueblo, porque de septiembre a hoy han muerto más de 150 personas”. No le creyeron. Pocos días después Uribe lo señaló como “enemigo de las Fuerzas Armadas” y fue denunciado por calumnia ante los tribunales.

Pero Valle era uno de los más duros críticos del gobierno de Álvaro Uribe, a quien acusaba de estar alentando el accionar de los grupos de justicia privada y el día de su versión libre, se ratificó en sus denuncias. “Se percibe esa connivencia entre comandantes de la Policía y el Ejército con aquellos agentes armados que cometen una serie de asesinatos en el perímetro urbano de nuestros municipios” dijo Jesús María.

La resistencia y la oratoria eran dos características de su personalidad bastante reconocidas. Su trayectoria así lo demuestra. Fue fundador del Comité Permanente de Derechos Humanos de Antioquia en 1979 y luego sucedió en la presidencia de ese grupo al médico Héctor Abad Gómez, asesinado el 25 de agosto de 1987. Profesor de pruebas penales, de ética y derecho procesal y penal en la Universidad de Antioquia, en la Autónoma y en la Universidad de Medellín. Concejal de Ituango y diputado de la Asamblea de Antioquia por el Partido Conservador.

Sus intervenciones en público eran famosas por sus alegatos llenos de humanismo: “En el fondo todo hombre, por ruin y bajos que sean sus instintos, por malo que sea, subyace un sentimiento bueno, enfocado hacia su madre, hacia Dios o hacia la mujer que ama”. Y no sólo se caracterizó por sus aportes intelectuales a la defensa de los derechos humanos, sino que siempre estuvo atento a las reivindicaciones populares.

Seis meses antes de su muerte, tras elaborar un informe sobre la situación de los derechos humanos en Antioquia, Jesús María dijo tres cosas que el líder paramilitar, Salvatore Mancuso, ratificaría en la versión libre del pasado mes de enero en Medellín. Valle habló de fuerzas oscuras que reemplazaron a las autoridades locales; Mancuso aceptó la participación del Estado en la operación paramilitar. Segundo, Valle se refirió a las Convivir, a los paramilitares y las autodefensas como una misma cosa; Mancuso, ex comandante del Bloque Catatumbo de las AUC, admitió haber hecho parte de una Convivir. Y tercero, Jesús María recordó cómo fuerzas oscuras masacraron campesinos en el departamento; Mancuso, confesó su autoría en la masacre de El Aro.

Pero hubo más revelaciones. Las denuncias hechas por Valle sobre el contubernio entre paramilitares y Ejército también fueron ratificadas por el líder paramilitar. Éste dijo que el general Alfonso Manosalva, entonces comandante de la IV Brigada, les entregó “la información y los mapas” para la matanza de El Aro.

Las denuncias hechas por Jesús María Valle llegaron después a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que terminó condenando al Estado colombiano por la relación de militares con las masacres de Ituango. Y hace dos semanas, CIDH interpuso una nueva demanda al Estado pero esta vez por la muerte del defensor de los derechos humanos.

En sus argumentos cita información de la Fiscalía Regional de Medellín según la cual “existía prueba de que el asesinato había sido planeado con la participación del general Alfonso Manosalva… fallecido para el momento de los hechos”. Los fiscales que en su momento dedujeron esto, tuvieron que irse al exilio.

La CIDH será la encargada de determinar la responsabilidad del Estado colombiano en este crimen. Un crimen que Jesús María Valle preveía. Días antes de su asesinato había dicho que prefería morir con dignidad que arrodillado frente a quienes habían convertido a Colombia en un país paria para los derechos humanos en el mundo. Y así fue. Ese viernes, cuando vio entrar a su oficina a los dos asesinos, le dijo a su hermana, que hacía las veces de secretaría personal: “Tranquila Nelly que ya nada podemos hacer. Deje que las cosas pasen”.

* Tomado de Semana.com


Corte Interamericana de Derechos Humanos.

En noviembre de 1969 se celebró en San José de Costa Rica la Conferencia Especializada Interamericana sobre Derechos Humanos. En ella, los delegados de los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos redactaron la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que entró en vigor el 18 de julio de 1978, al haber sido depositado el undécimo instrumento de ratificación por un Estado Miembro de la OEA.

A la fecha, veinticinco naciones Americanas han ratificado o se han adherido a la Convención: Argentina, Barbados, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, Dominica, Ecuador, El Salvador, Grenada, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Suriname, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela. Trinidad y Tobago denunció la Convención Americana sobre Derechos Humanos, por comunicación dirigida al Secretario General de la OEA, el 26 de mayo de 1998. Ver Jurisprudencia por país.

Este tratado regional es obligatorio para aquellos Estados que lo ratifiquen o se adhieran a él y representa la culminación de un proceso que se inició a finales de la Segunda Guerra Mundial, cuando las naciones de América se reunieron en México y decidieron que una declaración sobre derechos humanos debería ser redactada, para que pudiese ser eventualmente adoptada como convención. Tal declaración, la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, fue aprobada por los Estados Miembros de la OEA en Bogotá, Colombia, en mayo de 1948.

Con el fin de salvaguardar los derechos esenciales del hombre en el continente americano, la Convención instrumentó dos órganos competentes para conocer de las violaciones a los derechos humanos: la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La primera había sido creada en 1959 e inició sus funciones en 1960, cuando el Consejo de la OEA aprobó su Estatuto y eligió sus primeros miembros.

Sin embargo, el Tribunal no pudo establecerse y organizarse hasta que entró en vigor la Convención. El 22 de mayo de 1979 los Estados Partes en la Convención Americana eligieron, durante el Séptimo Período Extraordinario de Sesiones de la Asamblea General de la OEA, a los juristas que en su capacidad personal, serían los primeros jueces que compondrían la Corte Interamericana. La primera reunión de la Corte se celebró el 29 y 30 de junio de 1979 en la sede de la OEA en Washington, D. C.

La Asamblea General de la OEA, el 1 de julio de 1978, recomendó aprobar el ofrecimiento formal del Gobierno de Costa Rica para que la sede de la Corte se estableciera en ese país. Esta decisión fue ratificada después por los Estados Partes en la Convención durante el Sexto Período Extraordinario de Sesiones de la Asamblea General, celebrado en noviembre de 1978. La ceremonia de instalación de la Corte se realizó en San José el 3 de septiembre de 1979.

Durante el Noveno Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de la OEA fue aprobado el Estatuto de la Corte y, en agosto de 1980, la Corte aprobó su Reglamento, el cual incluye las normas de procedimiento. El 25 de noviembre de 2003 durante el LXI período ordinario de sesiones, entró en vigor un nuevo Reglamento de la Corte, el cual se aplica a todos los casos que se tramitan actualmente ante la Corte.

El 10 de septiembre de 1981 el Gobierno de Costa Rica y la Corte firmaron un Convenio de Sede, aprobado mediante Ley No. 6889 del 9 de septiembre de 1983, que incluye el régimen de inmunidades y privilegios de la Corte, de los jueces, del personal y de las personas que comparezcan ante ella. Este Convenio de Sede está destinado a facilitar el normal desenvolvimiento de las actividades de la Corte, especialmente por la protección que da a todas aquellas personas que intervengan en los procesos. Como parte del compromiso contraído por el Gobierno de Costa Rica, en noviembre de 1993 éste le donó a la Corte la casa que hoy ocupa la sede del Tribunal.

El 30 de julio de 1980 la Corte Interamericana y el Gobierno de la República de Costa Rica firmaron un convenio, aprobado por la Asamblea Legislativa mediante Ley No. 6528 del 28 de octubre de 1980, por la cual se creó el Instituto Interamericano de Derechos Humanos. Bajo este Convenio se establece el Instituto como una entidad internacional autónoma, de naturaleza académica, dedicado a la enseñanza, investigación y promoción de los derechos humanos, con un enfoque multidisciplinario y con énfasis en los problemas de América. El Instituto, con sede también en San José, Costa Rica, trabaja en apoyo del sistema interamericano de protección internacional de los derechos humanos.


Semana del 31  de mayo al 4 de junio.

Plazo máximo de entrega  junio 7.


Recuerde que con el refuerzo debe entregar fotocopia de su excusa o una nota firmada por su acudiente que diga: “Maestra, por favor recibirle a___________ este trabajo ya que perdió el anterior examen, Gracias firma acudiente____________.

Observe el siguiente ejemplo:

Euliyes es afrodescendiente, ella gana menos de 4 salarios mínimos y con su trabajo (Derecho Económico, social y cultural: Toda persona tiene derecho al trabajo en condiciones equitativas y satisfactorias.) de administradora de empresas logro comprar su casa; la casa le costó menos de  65 millones de pesos; por todo lo anterior ella tenía derecho a acceder a un subsidio para mejoramiento de vivienda y por esto fue a una caja de compensación y realizo los trámites correspondientes.

Meses después se dio cuenta que según el Decreto 2190 de 2009, ella como afrocolombiana, tenía el derecho a tener más puntaje para  que le asignaran el subsidio de forma más rápida y por ello cumplió con su deber de escribirle una carta a la caja de compensación haciendo la petición correspondiente (Derecho Humano de primera generación: Toda persona tiene derechos y libertades fundamentales, sin distinción de raza, color, idioma, posición social o económica.); sin embargo la respuesta que le dio la caja de compensación era evasiva y no tenía nada que ver con el tema que expuso Euliyes.

Por todo lo anterior ella decidió estudiar las leyes (Derecho económico social y cultural: Toda persona tiene derecho a la educación en sus diversa modalidades.) e investigar, si al igual que ella habían otras personas que por uno u otro motivo estaban siendo discriminadas.

Encontró que en contra de la etnia afrodescendiente, siempre ha existido históricamente discriminación en Colombia, por ejemplo en muchas discotecas no se les deja entrar (Derechos civiles y políticos: Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia.) y para disfrazar el hecho de la discriminación se les dice que deben ir vestidos de otra forma; también encontró que en algunas escuelas no se presta la suficiente atención a las personas afrodescendientes y por ello salen mal preparadas académicamente lo que conduce a que no pasen a la universidad.

En este momento ella está reuniendo a la gente afrocolombiana para realizar una marcha en contra de la discriminación racial en Colombia (Derechos colectivos y de medio ambiente: El entendimiento y confianza; La solución de los problemas alimenticios, demográficos, educativos y ecológicos; El desarrollo que permita una vida digna.)

Refuerzo

Escriba una historia en la que cite de la misma forma que está en el ejemplo- entre paréntesis-  15 Derechos Humanos.

Semana del 24  al 28 de mayo.

Plazo máximo de entrega 31 de mayo.

Recuerde que con el refuerzo debe entregar fotocopia de su excusa o una nota firmada por su acudiente que diga: “Maestra, por favor recibirle a___________ este trabajo ya que perdió el anterior examen, Gracias firma acudiente____________.

Imagen de google.com.

Construya un álbum con 12 artículos de revistas o periódicos, al pie de cada artículo debe colocar el Derecho Humano al que el articulo hace referencia.

Semana del 17  al 21 de mayo.

Plazo máximo de entrega 24 de mayo.

Recuerde que con el refuerzo debe entregar fotocopia de su excusa o una nota firmada por su acudiente que diga: “Maestra, por favor recibirle a___________ este trabajo ya que perdió el anterior examen, Gracias firma acudiente____________.

Haga una lotería con todos los Derechos Humanos.

Imagen de google.com.

Semana del 10  al 14 de mayo.

Plazo máximo de entrega 24 de mayo.

Recuerde que con el refuerzo debe entregar fotocopia de su excusa o una nota firmada por su acudiente que diga: “Maestra, por favor recibirle a___________ este trabajo ya que perdió el anterior examen, Gracias firma acudiente____________.

Con los Derechos Humanos realice:

  1. Un crucigrama.
  2. Una caricatura.
  3. Una sopa de letras.

Imagen de google.com.

Semana del 3  al 7 de mayo

Plazo máximo de entrega 10 de mayo.


Recuerde que con el refuerzo debe entregar fotocopia de su excusa o una nota firmada por su acudiente, o si es mayor de edad por usted que diga: “Maestra, por favor recibirle a___________ este trabajo ya que perdió el anterior examen, Gracias firma acudiente____________.

A cada derecho le corresponde un deber; debe escribirle a cada Derecho Humano su correspondiente deber, ejemplo:

2. Toda persona tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad jurídica.

Mi deber es prevenir accidentes, proteger mi vida y la de otras personas; resolver todos los problemas mediante el dialogo y la conciliación sin violencia.

Mi deber es ejercer mi libertad teniendo presente que existen otras personas a las que con mis actos puedo causarles problemas.

Mi deber es ver que en todas las actuaciones se me trate con legalidad.

Entonces a usted le corresponde escribir todos los deberes que como persona tiene ante los Derechos Humanos de 1. 2 . 3 y 4 generación.

Semana del 26  al 30 de abril

Plazo máximo de entrega 3 de mayo.

Recuerde que con el refuerzo debe entregar fotocopia de su excusa o una nota firmada por su acudiente que diga: “Maestra, por favor recibirle a___________ este trabajo ya que perdió el anterior examen, Gracias firma acudiente____________.

Escriba 2 historias en las que de forma literal se vean al menos 8 Derechos Fundamentales.

Semana del  12 y el 23 de abril.

Plazo máximo de entrega 26 de abril.

¿Cuáles Derechos Humanos están presentes en LOS SIETE DEMONIOS DE HAITI ? Exlique.

Vea en Internet LOS SIETE DEMONIOS DE HAITI.

http://www.radialistas.net/clip.php?id=1500443

O también puede leer el texto aquí

LOCUTOR La historia de Haití es una historia de demonios. El primero se llamó España, el segundo Francia, el tercero Europa. El cuarto demonio fue Estados Unidos y el quinto, la dinastía de los Duvalier.CONTROL MÚSICA RELIGIOSA

LOCUTORA El sexto demonio se llamó… el Vaticano.

LOCUTOR En 1991, Jean Bertrand Aristide, un sacerdote muy popular, surgido de las comunidades de base, se candidateó y ganó la presidencia de Haití.

LOCUTORA El Papa Juan Pablo Segundo, enemigo acérrimo de la teología de la liberación, se opuso desde el inicio al compromiso político de Aristide.

EFECTO VOZ ARISTIDE

LOCUTOR Aristide, el cura revolucionario, duró pocos meses como presidente de Haití.

LOCUTORA El gobierno norteamericano, que tampoco simpatizaba con las tímidas reformas sociales de Aristide, ayudó a derribarlo.

LOCUTOR Entrenado en la Escuela de las Américas, el general Raúl Cedras dio el golpe de estado. Las calles de Puerto Príncipe se llenaron de cadáveres.

LOCUTORA Cómplice del golpe, el Vaticano reconoció de inmediato el gobierno del nuevo dictador.

CURA ¡Amen!

LOCUTORA Las tropas norteamericanas se llevaron a Aristide, lo sometieron a un “tratamiento” para que abandonara sus ideas “extremistas” y, una vez reciclado, lo devolvieron a la presidencia haitiana.

LOCUTOR Para borrar las huellas de la participación norteamericana y vaticana en la carnicería del general Cedras, los marines se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos de Haití.

CONTROL MÚSICA HAITIANA

LOCUTORA El séptimo demonio se llamó… Fondo Monetario Internacional.

LOCUTOR En 1996, René Préval fue elegido presidente de Haití.

LOCUTORA En realidad, no presidía nada porque desde los tiempos de Duvalier eran el Fondo Monetario y el Banco Mundial quienes controlaban la economía haitiana.

LOCUTOR De las pocas cosas que producía Haití era el arroz, alimento básico de la población.

LOCUTORA El Fondo Monetario, siguiendo las recetas neoliberales, obligó a Haití a abrirse al “libre mercado” eliminando el apoyo a la producción nacional.

LOCUTOR Haití obedeció sin rechistar las instrucciones de este organismo usurero.

LOCUTORA Los campesinos cultivadores de arroz, que eran la mayoría, se convirtieron en mendigos o en balseros.

LOCUTOR Actualmente, Haití compra todo el arroz de Estados Unidos.

LOCUTORA Un arroz transgénico.

CONTROL MÚSICA ACTUAL

LOCUTORA El octavo demonio… ¿cómo se llamará?

LOCUTOR Haití acaba de sufrir un terremoto de más de 7 grados, la peor catástrofe natural de su historia.

LOCUTORA 100 mil muertos, 2 millones de damnificados,

LOCUTOR Puerto Príncipe en ruinas, como si hubiera sido bombardeada.

EFECTO LAMENTO HAITIANO

LOCUTORA Mientras otros países envían médicos y hospitales,

LOCUTOR mientras la solidaridad internacional envía agua y alimentos,

LOCUTORA Estados Unidos, suplantando la misión de Naciones Unidas, envía 16 mil soldados entre marines y tropas terrestres.

LOCUTOR Sin que nadie se lo haya pedido, estos soldados controlan el aeropuerto y el palacio presidencial y la distribución de recursos.

LOCUTORA ¿Qué busca Estados Unidos? ¿Ayudar humanitariamente a Haití u ocuparlo militarmente?

LOCUTOR La sospecha viene dada porque Estados Unidos se ha vuelto experto en destrucciones y en reconstrucciones.

LOCUTOR El negocio de destruir países, como el caso de Irak y Afganistán…

LOCUTORA … y el negocio de reconstruirlos con sus empresas y sus contratistas.

LOCUTOR En el caso de Haití, la naturaleza hizo el trabajo sucio.

LOCUTORA ¿Querrá ahora Estados Unidos asegurarse los contratos para la “reconstrucción” de la isla caribeña?

LOCUTOR ¿Serán los soldados y los contratistas gringos el octavo demonio de la historia haitiana, los buitres que llegan cuando huelen a
muerto?

CONTROL MÚSICA DRAMÁTICA

LOCUTORA Sí, tenía razón el predicador Pat Robertson cuando habló de demonios que causan terremotos.

LOCUTOR Sólo se equivocó en el rostro de esos demonios.

LOCUTORA Porque el terremoto de Haití no comenzó el pasado 12 de enero, sino hace más de 500 años.

EFECTO VOZ EN CREOLE

LOCUTOR Haití, la primera nación libre y sin esclavos de América, convertida hoy en el país más pobre del hemisferio occidental.

LOCUTORA Pobre no. Empobrecido. El país más saqueado por los demonios blancos.

BIBLIOGRAFÍA
José Luis Vivas, Haití: Estrategia del caos para una invasión, 18 enero 2010.

Una producción de RADIALISTAS APASIONADAS Y APASIONADOS / www.radialistas

derechos-humanos


El camino hacia los Derechos Humanos

En todas las sociedades han existido personas altruistas que han tenido el pensamiento de que todas las personas deben ser respetadas y que esto debe hacerse sin importar las creencias, la sexualidad, el partido político o el color de piel que tienen.

Los Derechos Humanos nacen de la necesidad de convivir con otras personas, para lograr la convivencia se crean unas normas que le garantizan a las personas la forma en que deberán ser tratados y trataran a las demás personas.

Los Derechos Humanos se dividen:

 Primera generación: Derechos Civiles y Políticos.

 Segunda generación: Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

 Tercera generación: Derechos colectivos.

 Cuarta generación Derechos Individuales.

Derechos civiles y políticos.

PRIMERA GENERACIÓN

Derechos Civiles y políticos :

Denominados libertades clásicas, originarios de la Declaración de los derecho del

Hombre: civiles y políticos de 1789 son: Imprescriptibles, Inajenables, intransmisibles,

Irrenunciables. Gozan de Protección jurídica.

1. Toda persona tiene derechos y libertades fundamentales, sin distinción de raza, color, idioma, posición social o económica.

2. Toda persona tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad jurídica.

3. Los hombres y las mujeres poseen iguales derechos.

4. Nadie estará sometido a esclavitud.

5. Nadie estará sometido a esclavitud o servidumbre.

6. Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes, no se le podrá ocasionar daño físico, psíquico o moral.

7. Nadie puede ser molestado arbitrariamente en su vida privada, familiar, domicilio o correspondencia, ni sufrir ataques a su honra o reputación.

8. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia.

9. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.

10. En caso de persecución política, toda persona tiene derecho a buscar asilo y a disfrutar de él, en cualquier país.

11. Los hombres y la mujeres tienen derecho a casarse y a decidir el número de hijos que desean.

12. Todo individuo tiene derecho a la libertad de pensamiento y de religión.

13. Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión de ideas.

Derechos económicos, sociales y culturales.

SEGUNDA GENERACIÓN

Derechos económicos, sociales y culturales :

Propios del Estado social de derecho, consagrados en normas constitucionales, buscan ser accesibles y disfrutables. Se demanda un Estado que accione programas y estrategias para su logro y goce efectivo. Tienen conexión efectiva, en algunos casos con los de primera generación. algunos surgen a partir de la declaración de 1848.

1. Toda persona tiene derecho a la seguridad social y a obtener la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales.

2. Toda persona tiene derecho al trabajo en condiciones equitativas y satisfactorias.

3. Toda persona tiene derecho a formar sindicatos para la defensa de sus intereses.

4. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure a ella y a su familia la salud, alimentación, vestido, vivienda, asistencia médica y los servicios sociales necesarios.

5. Toda persona tiene derecho a la salud física y mental.

6. Durante la maternidad y la infancia toda persona tiene derecho a cuidados y asistencia especial.

7. Toda persona tiene derecho a la educación en sus diversa modalidades.

8. La educación primaria y secundaria es obligatoria y gratuita.

Derechos colectivos y del medio ambiente

TERCERA GENERACIÓN

Derechos Colectivos y del medio ambiente:

Promovido a partir de la década de los 60 originados de la descolonización de los pueblos, buscan incentivar el progreso social y elevar el nivel de vida de los pueblos, en el marco de la igualdad jurídica de los Estados y interrelación entre la Naciones a través de la cooperación.

1. La autodeterminación

2. La independencia económica y política.

3. La identidad nacional y cultural.

4. La Paz.

5. La coexistencia pacífica.

6. El entendimiento y confianza.

7. La cooperación internacional y regional.

8. La justicia Internacional.

9. El uso de los avances de las ciencias y la tecnología.

10. La solución de los problemas alimenticios, demográficos, educativos y ecológicos.

11. El medio ambiente.

12. El patrimonio común de la humanidad.

13. El desarrollo que permita una vida digna.

Derechos sexuales y reproductivos.

CUARTA GENERACIÓN.

Derechos Sexuales y Reproductivos.

Gracias a los aportes de los Estudios de Mujer, las teorías feministas y la perspectiva de género, se inicia una mirada crítica sobre el significado de la universalidad y la neutralidad del enfoque de los derechos humanos y su concepción “unisexo”.

Es así como una primera formulación para que las mujeres logren el reconocimiento de sus derechos en cuanto mujeres, se encuentra en la Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres (CEDAW) adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1979. En Colombia entra en vigencia en febrero de 1982 (ley 51 de 1981).

Por primera vez, los Estados Partes reconocen explícitamente la discriminación contra la mujer como un problema socio-cultural que requiere solución.

Los derechos sexuales y reproductivos fueron consagrados por primera vez en el Programa de Acción de la Conferencia Mundial sobre Población y desarrollo en El Cairo en 1994 y confirmados en 1995 en la Conferencia Mundial de la Mujer en Beijing.

Los derechos sexuales y reproductivos:

¿Qué son? Un estado general de bienestar físico, mental y social en todos los aspectos relacionados con la sexualidad y la reproducción.

1. La capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgos.

2. El derecho a procrear o no.

3.  La libertad para decidir el número y espaciamiento de los hijos.

4. El derechos a obtener información que posibilite la toma de decisiones libres e informadas sin sufrir discriminación, coerción ni violencia.

5. La eliminación de la violencia doméstica y sexual que afecta la integridad y la salud.

6. El embarazo y el parto sin riesgo.

7.El acceso a servicios y programas de calidad para la promoción, detección, prevención y atención de todos los eventos relacionados con la sexualidad y la reproducción, (independientemente del sexo, edad, etnia, orientación sexual o estado civil).

8. En esta misma plataforma se establece también que “las relaciones iguales entre mujeres y hombres en los asuntos relacionados con la sexualidad incluyendo el absoluto respeto de la integralidad de la persona requieren respeto mutuo, consentimiento y distribución de las responsabilidades sobre el comportamiento sexual y sus consecuencias.”

Hoy, no reconocer ni respetar estos derechos es un delito.

¿Cómo trabajaremos los Derechos Humanos en clase?

El año de 2010 es un año de transición, pues se invirtió el Plan de Área de Octavo y Noveno, para poder transversalizar Ética y Valores Humanos don el Área de Sociales y a la vez darle cumplimiento a nuestro Manual de Convivencia.

Entonces tanto en Octavo como en Noveno se trabajará este año Los Derechos Fundamentales de la Constitución Política de Colombia, porque el año pasado Octavo que ahora está en Noveno vio el tema el año pasado.

Entonces en 2010 Derechos Humanos se enseñarán y aprenderán en CLEI 4.

La forma en que se lleva este tema a clase es la siguiente:

  1. Los y las estudiantes copian en sus cuadernos o llevan a clase en fotocopia o en cualquier otro medio “Los Derechos Humanos”.
  2. La docente expone a lo largo del año entre 20 y 40 casos, que generalmente son tomados de noticias y cada estudiante debe analizar el caso e identificar el Derecho Humano al que está haciendo referencia. El objetivo de hacer este procedimiento es que el o la dicente aprenda a ver los Derechos Humanos en vivencia y no como algo que está escrito, pero que no tiene aplicabilidad.
  3. A medida que transcurre el año escolar se pide a los y las estudiantes que a cada Derecho Humano le encuentren desde su vida y experiencia ¿Cuál es mi deber frente a este derecho?  Esto lo hacemos con el fin de que en la mente de los alumnos y de las alumnas se introyecte que ellos y ellas como personas tienen derechos, pero también tienen deberes.
  4. Comparación de los Derechos Humanos con los Derechos Fundamentales que están en la Constitución Política de Colombia. Esto se hace con el objetivo de que los y las estudiantes analicen en donde está el asidero legal que les permite en Colombia reclamar sus Derechos.
  5. Esta área esta transversalizada con el área de Sociales, en dicha área los y las estudiantes ven lo referente a Acción de Tutela y otras acciones que les permiten defender sus derechos; el área de Ética se encarga es de la reflexión y la conclusión con respecto a casos.


2 Responses

1 | Camilo Villa

14 de April de 2010 11:04 pm

me parece, muy importante esta pag, well que usted creo, para explicarnos los derechos que los seres humanos necesitamos para desarrollarnos libremente en la sociedad y desempeñar bien el roll.

2 | diana palacios abadias

13 de September de 2010 8:18 pm

me encanto que mostrara la injusticia colombiana como mueren los inosentes nadies puede desidir si morir o no solo dios grasias

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